El sector financiero español cierra 2025 con un diagnóstico compartido por todos los actores: un año de contrastes, marcado por la incertidumbre geopolítica y, sin embargo, con una actividad creciente en banca, fintech, seguros y gestión de activos. La tensión regulatoria, la irrupción de nuevos actores digitales y la normalización del ciclo de tipos han configurado un ecosistema donde la eficiencia y la innovación tecnológica se han convertido en ejes estratégicos.
IR A LA NOTICIA COMPLETA